Un portátil de hace diez años con 4 GB de RAM sufre con Windows 10, pero con la distribución adecuada vuelve a ser perfectamente usable para navegar, ofimática y algo de programación. Estas son las cinco que hemos probado en equipos así, en orden de recomendación.
1. Linux Mint con Xfce
La primera opción para quien viene de Windows. El menú, la barra de tareas y la forma de instalar programas resultan familiares desde el primer minuto, y el escritorio Xfce consume poco. Base Ubuntu LTS, así que hay documentación para todo.
2. Xubuntu
Ubuntu con Xfce. Muy parecido a Mint en consumo, con la ventaja de seguir el calendario y los repositorios oficiales de Ubuntu. Una buena elección si en el futuro quieres pasar a un Ubuntu normal.
3. Lubuntu
Con LXQt, todavía más ligero. Arranca con poco más de 400 MB de memoria en uso. La estética es más sobria y algunas herramientas de configuración son menos pulidas, pero en equipos de 2 GB marca la diferencia.
4. MX Linux
Basada en Debian estable, con Xfce por defecto y unas herramientas propias (MX Tools) excelentes para tareas que en otras distribuciones requieren terminal. Muy estable; una favorita para equipos que deben durar.
5. antiX
Para equipos realmente antiguos: funciona con 256 MB de RAM y sin systemd. No es para principiantes, pero resucita máquinas que ninguna otra arranca.
Lo que más se nota: el disco
Antes de elegir distribución, si el portátil todavía tiene disco mecánico, cámbialo por un SSD. Un SATA de 250 GB cuesta poco y el salto es mayor que cualquier cambio de software. Con SSD, incluso Ubuntu estándar se defiende en 4 GB.
Y el navegador
En un equipo con poca memoria el navegador es lo que más consume. Limita las pestañas abiertas, usa un bloqueador de anuncios y considera Firefox con la opción de descargar pestañas inactivas. Ninguna distribución ligera compensa veinte pestañas con vídeo.

